Sobre el papel, la Suzuki V-Strom 800 DE es la moto más racional en la comparación. Es una enduro de viaje con rueda delantera de 21 pulgadas y enfoque off-road, todo claramente identificable. Sin embargo, esta claridad se transforma en versatilidad al conducir.
Aquí también, el conocido bicilíndrico paralelo de 776 cc es la base, pero la puesta a punto es diferente. La respuesta del acelerador es más suave, la entrega de potencia más lineal, y toda la configuración está diseñada para maximizar el control. Especialmente en el rango de bajas y medias revoluciones, el motor muestra su mejor cara. Proporciona par de manera constante, sin parecer frenético, permitiendo concentrarse en el camino en lugar de en la marcha adecuada.
Otra fortaleza es el Modo G (Gravel Mode) del control de tracción. Este modo permite deliberadamente más deslizamiento en la rueda trasera, algo esencial en el terreno. El sistema sigue siendo predecible y no interviene abruptamente, dejando espacio para que el piloto maneje la moto activamente. Esto se complementa con la opción de desactivar el ABS en la rueda trasera.
La suspensión es considerablemente más larga que en los otros dos modelos. Con aproximadamente 220 mm de recorrido tanto en la parte delantera como trasera, la V-Strom muestra claramente dónde están sus prioridades. Las irregularidades, baches o caminos de grava se absorben con confianza, y la V-Strom se mantiene precisa tanto en carretera como fuera de ella.
La rueda delantera de 21 pulgadas juega un papel central aquí. No solo proporciona mejores propiedades de rodaje en terrenos difíciles, sino que también influye en el comportamiento en asfalto. Los movimientos del manillar son más tranquilos, menos nerviosos. Al mismo tiempo, la moto es más ágil de lo que cabría esperar. Los cambios de dirección son más rápidos de lo que su formato sugiere, y se puede circular deportivamente sin tener que luchar contra la moto. El peso (230 kg) apenas se nota al conducir, aunque sí molesta un poco al maniobrar.
Ergonómicamente, la V-Strom apuesta por una posición de conducción erguida con mucha libertad de movimiento. El manillar ancho ofrece control, la altura del asiento proporciona visibilidad, y en conjunto se genera una sensación de dominio. Sin embargo, quienes tienen piernas largas podrían tener problemas en trayectos largos con el asiento estándar y el ángulo de rodillas más cerrado que implica.
La electrónica está diseñada de manera intuitiva. El manejo es sencillo, sin necesidad de navegar por menús complicados. Esto es especialmente importante en una moto que se utiliza también fuera de carretera, donde se quiere conducir, no configurar. En cuanto al sonido, el motor de serie es más bien discreto. Con un silenciador de escape accesorio, como el ofrecido en la Swi Edition, se puede obtener mucho más carácter, lo que emociona aún más la experiencia de conducción sin resultar intrusivo.
Lo que hace especial a la V-Strom al final no es una característica individual, sino la forma en que todo trabaja en conjunto. Motor, suspensión, electrónica y ergonomía forman un paquete completo y equilibrado. Nada parece al azar, nada exagerado.