Si el concepto compacto convence también en la práctica se ve sobre todo al maniobrar y en los primeros kilómetros. Con un peso en orden de marcha de 189 kilos, la Sprint no está entre las motos más ligeras de su categoría, pero se domina sin problemas. A ello contribuye la baja altura de asiento de 671 milímetros. Facilita llegar al suelo y da sensación de seguridad, sobre todo a los pilotos menos experimentados. También ayuda la forma estrecha del asiento en su parte delantera: no hay que abrir mucho las piernas al apoyarse.
En ciudad saca partido precisamente de estas cualidades. Curvas lentas, calles estrechas y cambios de dirección frecuentes se resuelven sin gran esfuerzo. Al maniobrar, la Sprint resulta manejable, y al detenerse tampoco da la sensación de tener que mantenerla en equilibrio. Sus cualidades, concebidas de forma deliberadamente accesible, reducen el reparo a mover la moto en situaciones con poco espacio.
En carreteras de curvas esta impresión se confirma. La Sprint se deja inclinar con facilidad y cambia de dirección de forma agradablemente sencilla. Su manejo resulta accesible sin volverse nervioso. No exige una conducción especialmente activa y perdona que una curva no se trace del todo limpia. Precisamente para los principiantes es una ventaja: en lugar de tener que concentrarse en la moto, queda más atención para la trazada, el tráfico y el propio aprendizaje. Al mismo tiempo, también los pilotos experimentados pueden disfrutar de lo lindo, aunque la posición de las estriberas ofrece poca altura libre al suelo y enseguida saltan chispas.
La posición de conducción refuerza el carácter relajado. Las citadas estriberas están en posición central y permiten una postura natural, deliberadamente más neutra que la habitual postura muy relajada de una cruiser. El manillar transmite en todo momento buen control sobre la rueda delantera. Junto con la baja altura de asiento resulta una combinación ergonómica que no solo funciona en el aparcamiento.
En cuanto al motor, la sensación de conducción es algo más sobria que su sonido. Los contundentes bajos que uno esperaría no acaban de aparecer y no destacan especialmente frente a otras motos de esta categoría. Eso no significa que a la Sprint le falte potencia para cumplir su cometido. Más bien hay que asumir que sus reservas no son comparables a las de máquinas más potentes. Para el uso diario, viajes tranquilos por carretera y alguna que otra subida, la potencia es más que suficiente. Quien mantenga el motor en su rango de revoluciones adecuado puede mover la Sprint con fluidez y de forma bastante ágil.
También resulta agradable el freno motor. Al cerrar gas, la velocidad se reduce de manera progresiva. En tramos de curvas favorece una conducción redonda, porque no hay que recurrir constantemente a la maneta de freno. Naturalmente, el freno motor no sustituye al equipo de frenos, pero ayuda a dosificar el ritmo de forma fácil y armoniosa. Precisamente en una moto no pensada para prestaciones deportivas, esta forma sencilla de controlar la velocidad encaja bien con su carácter general.
En el chasis, Harley-Davidson monta delante una horquilla invertida de 43 milímetros con 133 milímetros de recorrido. Detrás trabajan dos amortiguadores con depósito separado cuya precarga se ajusta mecánicamente en siete posiciones. Eso sí, el recorrido trasero es de solo 76 milímetros. Sobre buen asfalto no es gran problema, pero con baches mayores o desperfectos de bordes afilados los límites del diseño se hacen lógicamente más evidentes. Mientras el tren delantero, con su mayor recorrido, tiene comparativamente mucho margen, a la zaga le queda menos para absorber golpes secos. Quien circule a menudo por malas carreteras debería tener presente este compromiso; aun así, dentro de su categoría la Sprint ofrece unas suspensiones bastante solventes.
El equipo de frenos consta de un disco de 320 milímetros con pinza de dos pistones delante y un disco de 240 milímetros con pinza de un pistón detrás. El ABS es de serie. La combinación encaja con el nivel de prestaciones y el uso previsto de la Sprint. En cuanto a neumáticos, Harley-Davidson monta un 100/90-19 delante y un 150/60-ZR17 detrás. Junto con la distancia entre ejes de 1.450 milímetros y el ángulo de dirección de 27,6 grados resulta una geometría que combina la imagen clásica de cruiser con un comportamiento dinámico ligero.