Los filtros de aire y de aceite no son las piezas de tuning más atractivas en el sentido clásico. Apenas se ven y rara vez se mencionan en las charlas de taller, pero están en dos puntos neurálgicos del motor. El filtro de aire determina cuán limpia y con cuánta resistencia mínima recibe el motor su aire de combustión. El filtro de aceite decide cuán limpio permanece el circuito de lubricación cuando el bóxer está bajo carga, calor y revoluciones.
Esto es especialmente interesante en la BMW R 1300 GS, ya que el bóxer de 1.300 no es precisamente un punto de partida débil. BMW especifica para la R 1300 GS 145 CV a 7.750 rpm, 149 Nm a 6.500 rpm, 1.300 cc de cilindrada y Euro 5+ como base técnica. En la R 1300 GS Adventure, con un concepto de vehículo algo diferente y mayores aspiraciones de viaje, se mantienen los mismos valores básicos en la ficha técnica. También la nueva R 1300 RT utiliza el bóxer de 1.300 con 145 CV y 149 Nm, aunque en el entorno de un tourer con diferente carenado, uso y sonido.
Por esta razón, este Performance Check de 1000PS no intenta convertir la GS en una superbike de repente. Se ocupa de la pregunta directa: ¿Aporta algo tangible la tecnología de filtración de alta calidad en un bóxer BMW moderno? ¿Dónde están las ventajas técnicas y qué se debe tener en cuenta en el uso diario?

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